1) Su primera obra seria fue Historia de los templos de España (1857), que contribuyó a la formación del estilo de su prosa y contactó con los temas de algunas de sus Leyendas. La primera de ellas, “El caudillo de las manos rojas” (1858), señala el comienzo del principal período de su producción, que se extiende hasta 1866. Sus Rimas, publicadas en 1871, constituyen el punto de partida de la poesía moderna española.
2) La renovación poética que encabezó junto con Rosalía de Castro inició a finales de los años cincuenta con la fusión de la poesía de inspiración popular y la corriente influenciada por la lírica germánica. Bécquer se adhirió a esta corriente renovadora desde la publicación, en 1859, de la primera de sus Rimas (XIII “Tu pupila es azul”), imitación de Byron. Anteriormente, su principal influencia formativa fue F. Rodríguez Zapata, quien lo familiarizó con Horacio, la poesía lírica del Siglo de Oro y los escritores románticos.
3) Respecto a su credo poético, Bécquer distinguió, inicialmente, entre la poesía de vieja tradición retórica y su propio ideal lírico. La primera es una poesía magnífica, sonora, hija de la meditación y el arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua, en cambio, la segunda es natural, breve, seca, brota del alma como chispa eléctrica que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y, desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre y despierta las ideas que duermen en la infinita fantasía.
4) La primera de dichas poesías es elocuente, que dice o trata de decir las cosas de modo memorable. La poesía de Bécquer sugiere, nace del misterioso proceso creador, situado por debajo del nivel de pensamiento consciente y de la coordinación lógica, siendo las emociones y sensaciones lo que condiciona la acumulación y selección del material poético.
5) La experiencia inicial, que para los románticos era la inspiración, para Bécquer era solamente la fuente de inspiración. Cuando él escribía, ésta quedaba fuera de su alcance, pero la misma experiencia, latente en el espíritu del poeta, recorre un proceso de depuración que la convierte en sustancia poética. En este punto, cuando el proceso interno terminaba y empezaba el proceso externo de su expresión verbal, se enfrentaba con las limitaciones del lenguaje.
6) Las Rimas fueron reunidas en una edición póstuma. Según Gerardo Diego, su ordenación corresponde a cuatro temas básicos: I-X atañen a la poesía y al poeta; XII-XXIX expresan el amor en su forma ascendente y esperanzada; XXX-LI están dominadas por la tristeza y la desilusión; LII-LXXIX tratan de soledad y desesperación. Rica Brown sugiere para el resto de rimas como temas básicos: la mujer, las alegrías y tristezas del amor, el papel de la mujer en la inspiración poética; el destino final del hombre y los temas relacionados con éste (muerte, inmortalidad y fe), que unió a Bécquer con el legado romántico del desasosiego espiritual. En las rimas dedicadas a la poesía y al mismo creador Bécquer resucita la idea romántica del poeta vidente, sintonizado con un espíritu del mundo que emana fundamentalmente de Dios.
7) El poeta, a pesar de su anhelo, no logra una unidad total con ese espíritu, fuerza que se esconde tras el acto poético, esencial pero indefinible y a la que puede responder pero no puede expresar plenamente. En el interior de esta mística poética, el papel de la mujer y del amor es primordial. El genio tiene atributos femeninos y así, los temas del amor, la poesía y la mujer son esencialmente inseparables.
8) En la rima XIV (“Te vi un punto, y flotando ante mis ojos”) no hay una sola palabra ni imagen, conscientemente “poéticas. Sigue bastante de cerca el orden de palabras usado en el habla de todos los días. No hay rimas, sólo asonancia. En cuanto al contenido, esta rima es toda una afirmación, pero carece de un pensamiento o idea importante. Ha prescindido, conscientemente, de dos bases de la poesía decimonónica: ideas y emociones. Sin embargo, dicha rima se refiere a una sensación, casi alucinación: la obsesión de poeta con los ojos de una mujer que parecen mirarle intensa e incesantemente. En las rimas de este tipo, Bécquer inició a explorar una zona nueva de la psique, abriendo posibilidades nuevas para la poesía española.
9) El último grupo importante de poemas becquerianos, escritos bajo el impulso de la desesperación al frustrarse su ideal de amor, contiene tópicos convencionales, heredados de los románticos, y, probablemente, son sus poemas de tema menos original. Su tono es más dolorido que angustiado, pero tienen una emoción que ninguno de sus predecesores logró en igual medida.
10) Sólo cuando deja atrás el tono desesperado y vuelve a la elegía pura nos brinda su voz auténtica. En la rima más célebre: Volverán las oscuras golondrinas, afirma que cuando el amor termina, termina para siempre y para su estructura construye una serie de paralelos entre sentimientos humanos y fenómenos de la naturaleza. También emplea antítesis.
11) Bécquer ensayó metros clásicos tradicionales: la segundilla, la quintilla, el serventesio e incluso la octava real, introduciendo novedades en su estructura rítmica.
12) Asimismo, tuvo preferencia por expresiones de movimiento discontinuo: “tembloroso”, “ondea”, “errante”; por aquellas vagamente indefinidas y palpables; por las imágenes de luz; por la brevedad de la forma o por el paralelismo acumulativo de estrofas más que por la complejidad de estructura; por la comparación más que por la metáfora.
13) Entre 1861 y 1863 se publicaron en varios periódicos madrileños las veintidós leyendas becquerianas en prosa. Los fantásticos elementos produjeron un renovado interés por los segundos ingredientes, coincidiendo con un creciente predominio de la prosa sobre el verso. Benítez ensalza el tono lírico, influido por el de la balada germánica, el mensaje ético, a veces, incluso, edificante, y la división de los personajes en simbólicos y costumbristas. También se señala la deshumanización sistemática de elementos no humanos y el empleo del entorno natural para presagiar los episodios. Si bien hay leyendas becquerianas que son auténticos cuentos de hadas, su esquema narrativo muchas veces es trágico.
14) Entre Las Leyendas de Bécquer hay convencionales equivalencias a las tradiciones de Zorrilla, las puramente fantásticas y simbólicas, las exóticas, de ambiente familiar madrileño. Igualmente, varía la calidad, hay leyendas meramente anecdóticas y religioso-morales, de significación o sentimiento personal más profundo. Bécquer lleva gradualmente el interés del lector de lo real a lo fantástico por medio de una referencia personal o la evocación de un detalle histórico o topográfico real. La combinación de fantasía con humor, emoción e ironía manifiesta su extraordinaria destreza técnica. Bécquer creó un tipo de prosa lírica que, en su empleo de ritmos y dicción semipoéticos, en su énfasis en las sensaciones (ópticas, táctiles y auditivas) más que en las ideas o sentimientos, en su descripción colorista y pictórica, además de su ocasional uso audaz de metáforas, anuncia el futuro “poema en prosa”.
15) Un aporte final de Bécquer al desarrollo de la poesía española del siglo XIX fue la virtual creación de un ensayo literario Cartas desde mi celda (1864). No había aparecido nada similar a estas reflexivas, descriptivas e intensamente personales cartas al público.

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